martes, 25 de marzo de 2014

EL TORO IBÉRICO

  En 1923, estando el arqueólogo Manuel González Simancas realizando sus excavaciones en el castillo de Sagunto,  le llegaron noticias de un singular hallazgo arqueológico que se había producido en las afueras del pueblo. 
Según le comunica un operario de las excavaciones, en la cercana partida del Terrer había aparecido una estatua de una "leona". Esta había sido encontrada por los trabajadores de la cercana fábrica de ladrillos de Camarelles, situada junto a la estación del ferrocarril de Faura. El hallazgo se produjo cuando los obreros estaban cavando una zanja cercana a la fábrica para la extracción de arcilla. Allí, a metro y medio de profundidad había aparecido la escultura.

Chimenea de la antigua ladrillera de Camarelles.
  La estatua, que el arqueólogo identificó como íbera, representaba a un toro (y no a una leona) sentado sobre sus patas dobladas, sin que se conservara la parte inferior de la mandíbula ni tampoco los cuernos. Parece ser que cuando se encontró aún los tenía, pero que se rompieron al tirar con cuerdas de ellos los obreros  para intentar sacarla¹.
 El arqueólogo presa de curiosidad acudió al lugar a tiempo de evitar que el propietario de la fábrica vendiera el toro a un tratante de antigüedades, pues lo tenía expuesto ante la entrada de su empresa y en venta al mejor postor. Sin embargo González Simancas consiguió que la comisión de monumentos de la diputación provincial la requisara y que fuera trasladada a Sagunto, donde quedó expuesta en el teatro romano junto a otras antigüedades.

El toro en su primitivo emplazamiento en el teatro romano
 La escultura mide 76 cms de longitud por 53 de alto y está labrada en un solo bloque de roca caliza de la montaña del castillo². El toro está representado con las patas dobladas hacía dentro.
En el arte íbero prima la representación simbólica sobre el realismo, el resultado es una figura esquemática que impresiona por lo rígido y formal de su postura.
  En la cara aparecen grabadas unas líneas que  dibujan los ojos y los labios, los cuales están  entreabiertos, dejando ver los dientes.


 El toro de Sagunto pertenece a un tipo de esculturas ibéricas de toros en posición sentada, entre los que están, por ejemplo la llamada bicha de Bazalote, (un toro con cabeza humana), o el Torito de Porcuna (Jaén), datado entre los años 550 al 475 a.C. 
Sin embargo a diferencia de estos, el toro de Sagunto ni tiene cabeza humana como la bicha, ni es tan elaborado como el toro de Porcuna, siendo el de Sagunto mucho más sencillo, pues  no tiene trabajada la parte inferior del vientre y  el cuello es liso.



Otro elemento curioso del toro es que tiene trabajadas las fauces, de manera que enseña los dientes, como si hubieran intentando darle una falsa apariencia de ferocidad (de ahí que se le confundiera con un león). Esta representación enseñando los dientes es típica del arte funerario íbero, en el cual se solían situar imágenes de animales con las fauces abiertas como guardianes de la tumbas. Esto convierte al toro de Sagunto en una estatua singular, en primer lugar porque es la única aparecida tan al norte (todas las demás se concentran en el sur de la península y desde Alicante no ha aparecido ninguna otra estatua de un bóvido). Y también es muy llamativo el hecho de que eligieran representar a un toro y no a un león (que era lo más habitual) como guardián de una tumba.

Bicha de Bazalote, S. VI a.C

Toro de Porcuna S. V a.C.

  Otra cosa singular de esta escultura es que aún no ha podido ser fechada correctamente, pues su datación podría comprender un periodo que va desde el siglo V al III  a.C. 
La datación es un problema complejo pues la zona donde apareció era una cantera de arcilla, donde el terreno había sido muy revuelto. Por eso, aunque González Simancas constató la presencia de cerámica ibérica en las proximidades no pudo fecharla. 
  Las referencias que tenemos sobre el lugar donde apareció el toro es que se encuentra muy próximo a la montaña del Cabeçolet de Morvedre, una colina donde se ha encontrado restos de muros ibéricos y otros hallazgos como puntas de flecha o pondus (pesos de telar) lo que apunta a que esta podría haber sido una zona habitada en cuya necrópolis estaría la estatua. Este asentamiento íbero, además se encuentra en las proximidades del trazado de  la vía augusta, con lo que es posible que todo este espacio fuera muy transformado en época romana.
La arqueología ha venido a confirmar estas hipótesis. En el año 2008, cuando se realizaron las obras de desvío de la nacional 340, se realizó una intervención arqueológica en el sitio, en la cual se descubrieron varios estratos sucesivos: el más antiguo correspondía a una zona íbera, en la cual aparecieron muchos fragmentos de cerámica. Sobre la capa de ocupación íbera aparecieron restos de construcciones romanas que se han identificado como partes de una balsa y canales de riego pertenecientes una posible villa romana.  Esta era una finca agrícola situada a un cuarto de milla de Sagunto y que sería propiedad de alguna de las familias patricias del municipio romano. Por desgracia ambas capas aparecían en muchos sitios mezcladas y revueltas ya que toda esta zona fue roturada intensamente en el siglo XIX para plantar viñedos y posteriormente vuelta a roturar a principios del siglo XX para el cultivo de naranjos. De manera que seguimos sin saber mucho más acerca del entorno en el que apareció esta enigmática estatua.

¿Que ha sido del toro después de todos estos años?

 Si queréis verlo de cerca no tenéis más que acercaos al museo arqueológico de Sagunto donde se halla expuesto, la entrada es gratuita.

Notas:
1. La rotura de los cuernos al tirar de ellos los obreros de la fábrica es un rumor que no se ha podido confirmar.
2. Al poco de finalizar esta entrada unos historiadores de Faura y Benifairó de les Valls me hicieron notar que la piedra  no procede de la montaña de Sagunto ni de ninguna cantera conocida próxima, sin que me conste a día de hoy de donde procedería.






miércoles, 12 de marzo de 2014

El Museo Histórico-Militar de Sagunto.

Nada más entrar al castillo nos encontramos con este edificio con columnas situado subiendo una pequeña cuesta a la derecha. Se trata del antiguo museo histórico-militar y fue el primer museo arqueológico propiamente dicho que tuvimos en el pueblo.




Y digo el primer museo arqueológico como tal, porque anteriormente ya tuvimos otro recinto dedicado a albergar antigüedades, aunque no era un museo como hoy lo entendemos. 
A finales del siglo XVIII el médico e historiador local don Enrique Palos y Navarro convenció al alcalde para que le dejara usar una de las estancias del ayuntamiento para guardar allí los distintos restos arqueológicos que iban apareciendo por el pueblo. A esta habitación se la empezó a llamar en Sagunto "El cuarto de les pedres". Seguramente nuestros paisanos de entonces se preguntarían para que querría llenar una habitación de piedras viejas el señor médico. Gracias a la iniciativa de este personaje tan singular han llegado hasta nuestros días gran número de restos arqueológicos y es tanto lo que le debemos y lo que se podría contar de él que merece una entrada aparte en el blog. (Queda pendiente).


     No obstante tendremos que esperar hasta el siglo XX para tener un museo como tal en Sagunto. Exactamente en el año 1923, en el cual  llega otro personaje singular a nuestra ciudad: el arqueólogo Manuel González Simancas (1855-1942) Teniente Coronel de infantería y arqueólogo. Este señor venía de excavar las ruinas de Numancia y estaba convencido de poder hallar en Sagunto los restos de la ciudad que resistió al asedio de Anibal en el año 219 a. C.  Para ello se dispuso a excavar en varios puntos del castillo, centrándose sobre todo en la antigua plaza de armas, debajo de la cual encontró las ruinas del foro romano (aunque erróneamente creyó que se trataba de una fortaleza cartaginesa). 
   Como se ve en la foto de arriba, el aspecto que presentaba entonces la plaza de armas era completamente distinto al actual:  en la imagen  vemos como el terreno bajaba en pendiente desde la puerta de Almenara (desde donde está tomada la instantánea) hasta la antigua puerta del castillo (¡Con puente levadizo!), cuyo interior se puede ver en el centro de la foto. a la izquierda vemos unos edificios que corresponden a unos almacenes del siglo XIX que se encontraban encima del atrio de la basílica romana. Detrás de ellos la ermita del castillo y la casa del comandante en el lugar que hoy ocupa el museo. Detrás del muro que vemos a la derecha se encontraba un edificio llamado "la compañía" quizás por ser efectivamente los barracones de una compañía de la guarnición del castillo. Y fuera de la foto, al final de la pendiente que se ve a la derecha se hallaba la batería de Menacho, un baluarte de artillería del siglo XVIII. Todas estas edificaciones serán derribadas para  sacar a la luz las ruinas que estaban enterradas debajo.

  Las excavaciones de Simancas fueron un trabajo bastante arduo, en el cual se tuvo que ahondar hasta llegar a los cimientos de las ruinas (17 metros en el norte de la plaza), lo que implicó el uso de vagonetas y carros para transportar las grandes cantidades de  tierra que iban extrayendo.
  Nada más empezar las excavaciones, y ante la vista de los restos que iban saliendo a la luz (cimentaciones, columnas, pedestales, inscripciones, estatuas...etc) El ejercito decidió la construcción de un museo en el propio castillo donde ir colocando todos estos hallazgos y los que fueran saliendo. No olvidemos que hasta el año 1931 el Castillo será un acuartelamiento militar en uso y propiedad del ejercito. De ahí el nombre del museo: "histórico-militar". Por lo tanto se procedió a construir este edificio derribando para ello parte de la antigua casa del comandante, a fin de que estuviera situado lo más cerca posible de la puerta del castillo y que fuera de fácil acceso para futuros visitantes. Esta decisión se tomo en contra de la opinión del arqueólogo, el cual pensó (y con razón) que un emplazamiento tan próximo podía dificultar el desarrollo de las excavaciones. El tiempo le dio la razón cuando tres años más tarde salieron restos romanos frente a la puerta del castillo, la cual tuvo que se derruida y desplazada unos metros  hacia delante. Sin embargo, las ruinas que aparecieron siguen estando sin excavar en sus dos terceras partes porque el edificio del antiguo museo aun está encima de ellas. 

      Debido a que se tuvo que desplazar la puerta y excavar por debajo de ella, fue necesario abrir un nuevo acceso derribando parte de la muralla medieval, la cual discurría por donde está la actual cuestecilla que va desde la entrada hasta el museo. 
El edificio se construyó con hormigón armado aunque imitando la  forma de un templo romano, por lo que aun hay visitantes que lo toman por una autentica obra romana, ¡aunque se concluyó en 1925!

El Museo recién acabado, año 1925
En los años 50 se construyó un nuevo museo  fuera del castillo, junto al teatro romano y las vitrinas junto con casi todo el material expuesto se fueron trasladando allí. Este es el museo que la gente de mi generación hemos conocido y que tampoco existe en la actualidad, pues el tejado se derrumbó a principios de los 90 y tuvo que ser derribado. Es el edificio que se ve por debajo de la foto en blanco y negro del teatro y que en la actualidad es una explanada al lado de la plaza .

A la derecha el patio del museo, debajo del teatro.

   Posteriormente la consellería de cultura adquirió una casona medieval en el casco antiguo, que fue restaurada y habilitada, la casa del mestre Penya, actual museo arqueológico situado en la calle de la subida al castillo, el cual fue inaugurado el año 2007. Este museo es moderno y funcional, aunque increíblemente pequeño ante la cantidad (y calidad) del fondo museístico, el cual está en su mayor parte en distintos almacenes distribuidos por el pueblo.
Casa del mestre Penya.

¿Y que es del museo Histórico militar hoy?
En la actualidad se halla reducido a ser un simple almacén de los trabajadores del castillo sin ningún tipo de uso museístico, excepto las pocas piezas que se encuentran expuestas (o abandonadas) en su atrio.

Pedestal con inscripción casi ilegible

Pavimento romano de la curia
Obuses franceses de la guerra de la independencia
Piedras de molino
Bases de las columnas del templo




       
 En la actualidad da un poco de pena por no decir rabia ver como los niños y los excursionistas varios utilizan estos restos arqueológicos como asiento, intentan levantar los obuses como si fuera una atracción de feria, o se suben a los restos de  columnas de más de dos mil años de antigüedad para hacerse fotos, todo eso ante la desidia de una administración que destina cero euros a la señalización de itinerarios, rutas, adecuación del recinto, contratación de personal, mantenimiento, restauración ...etc, etc y un infinito y triste etc. 





El escudo del cuerpo de ingenieros del ejército preside el antiguo museo

martes, 4 de marzo de 2014

Ya estamos en Facebook!

Ya nos podéis seguir tambien por facebook, hemos creado una página para todo el que quiera hacer un paseo guiado por la historia de nuestro pueblo. Este es el enlace:

https://www.facebook.com/CastillodeSagunto


martes, 25 de febrero de 2014

LA IGLESIA DEL SALVADOR

  El arrabal del Salvador de Sagunto, o como le llamamos en el pueblo: "El Raval" es un barrio que apareció ya en época romana fuera de las antiguas murallas, en un punto donde se cruzaban tres caminos: la vía Augusta, que desde Valencia entraba en el pueblo, uno de sus ramales que desde Sagunto partía hacia Teruel, el actual Camino Real, (hoy una calle más del pueblo, pero que en origen fue un camino que bordeaba la muralla), y por último el camí de la mar: el camino que une Sagunto con el puerto romano del Grao Vell.  En época islámica esta zona recibirá el nombre de rawal  o arrabal, (raval en valenciano) que quiere decir barrio situado fuera de las murallas, convirtiéndose por su posición en una zona comercial donde abundarán hostales y tiendas que atendían a los viajeros.


  El corazón de este barrio lo constituye la iglesia del Salvador, la cual es la más antigua del pueblo. Su construcción data de 1248, apenas diez años después de la conquista cristiana de la ciudad por las huestes de Jaume I.

 Esta iglesia pertenece a un estilo arquitectónico típico de Valencia: el llamado gótico de conquista, el cual conserva muchos elementos del románico. Se trata de un estilo  arquitectónico muy simple en el cual se construyen  iglesias muy sobrias, debido a que los conquistadores cristianos necesitan edificar templos nuevos en poco tiempo para satisfacer las necesidades espirituales de los pobladores cristianos que se están estableciendo en los territorios recién conquistados a los musulmanes. Estás prisas que se dan para acabar los edificios originara un tipo de iglesias muy sencillas, de una sola planta y con el tejado generalmente a dos aguas. Cerca de Sagunto tenemos otros ejemplos de este estilo arquitectónico como son la iglesia de la Sangre en Onda y la tambien iglesia de la sangre en Liria.

Iglesia de la Sangre, Liria








Interior de la Iglesia de la Sangre, Onda.

En el gótico de conquista se opta por soluciones arquitectónicas simples, como el tejado a dos aguas sobre arcos en vez de las cúpulas, pues los constructores tienen prisa por acabar para seguir edificando nuevas iglesias según van conquistando territorios a los musulmanes.
Sin embargo la iglesia del Salvador es muy curiosa por varios motivos:



  En primer lugar llama la atención la sencillez de su pórtico: un arco de tipo románico algo pasado de moda en un iglesia gótica. Arriba de el se encuentra un medallón circular con una imagen que en la actualidad está demasiado deteriorada para que se pueda interpretar a quien o que representa. A ambos lados de este medallón hay dos canecillos o soportes de piedra que debieron sujetar un porche de madera que cobijaba a los feligreses. 

Pero lo que más capta la atención es la diferencia entre los sillares de la parte inferior de la iglesia y los del resto del edificio. Estos sillares son mucho más grandes y seguramente provendrían de monumentos romanos reutilizados en su construcción. No olvidemos que la vía Augusta pasaba por delante de la fachada y que en torno a ella se encontraba la necrópolis romana.






A la derecha se ven los sillares antiguos mucho más grandes

Fragmento romano reutilizado en la esquina norte.


Otra aspecto interesante es el corte que marcan dos lineas que se pueden ver claramente inscritas en la sillería de la fachada, entre la zona inmediata a la entrada y el resto del frente, diferenciando lo que parecen ser dos fases de construcción.

Hay marcadas dos lineas verticales a ambos lados de la fachada

   A este respecto hay que apuntar varias cosas:  según el historiador Chabret a finales del S.XIX se podía ver en el medallón una imagen de San Juan bautizando a Jesús. Parece ser que El Cid, tras conquistar la ciudad en 1098 mandó construir una iglesia dedicada a San Juan Bautista. Así, cabe la posibilidad de que la iglesia del Salvador esté construida sobre una iglesia románica más antigua, a la cual corresponderían el arco de la entrada, el medallón y los soportes del antiguo porche. Las excavaciones realizadas en la restauración de la iglesia en 1992 sacaron a la luz los cimientos de dos muros que se extienden paralelos a estas lineas de corte en la fachada por debajo del suelo actual, lo cual podría confirmar esta hipótesis, aunque estos muros no se han podido datar todavía.

Otra cosa que llama mucho la atención es la sencillez de su interior:  un tejado a dos aguas aguantado por tres arcos. El techo de madera original era un artesonado mudéjar de gran belleza que fue vendido por el párroco a principios del siglo XX. De él solo se conservan unos pocos fragmentos en el museo de Historia de Valencia y en diversos museos de París y Londres. Parece ser que casi todo pasó a manos de particulares. 
  Como nota curiosa a ambos lados de estos arcos se ve como comienza el tendido de varios nervios que habrían de cruzarse formando cúpulas. Sin embargo esto no es así y solo se entrecruzan en el ábside,  el resto de  los nervios están truncados, como si en un principio se hubiera pensado en cubrir todo el techo con cúpulas y a ultima hora se hubiera optado por cerrar la iglesia con el actual tejado a dos aguas, que es una solución más rápida y sencilla.



Nervios truncados
   Estos nervios si que están completos en el primer tercio de la iglesia, formando la cúpula que cierra el ábside, frente al altar.
¿Por qué están estas cúpulas sin acabar? Sobre esto cabe dos posibilidades:
- o nunca se acabaron.
- o fueron acabadas y luego destruidas.

  Esta última posibilidad sería muy remota si no fuera porque se conserva un documento firmado por el Rey Pedro IV de Aragón ( Pere el Cerimoniós), ordenando la destrucción de la iglesia del Salvador de Morvedre. ¿Como es esto posible?

  En  1354 Pedro I El cruel  de Castilla declaró la guerra a Pedro El  Ceremonioso de Aragón. Es la llamada guerra de los dos Pedros. Uno de sus episodios fue la conquista de Sagunto por las tropas castellanas en 1363. La ciudad permanecerá en poder del rey castellano hasta el 14 de Septiembre de 1365 en que será reconquistada por el monarca aragonés. Esta reconquista le costó Dios y ayuda, porque los soldados castellanos se hicieron fuertes en el tejado y campanario de la iglesia del Salvador, y desde allí lanzaban flechas a los soldados aragoneses,  los cuales finalmente tomaron la iglesia aunque a costa de sufrir numerosas bajas.
 Debido a este episodio, el Rey publicó un edicto por el cual prohibía  toda nueva construcción en el arrabal del Salvador para que no pudiera servir de refugio al enemigo y asimismo ordenaba la demolición de la iglesia.
   Obviamente esta demolición nunca se llevó a cabo, seguramente fue una decisión "en caliente" que alguien le aconsejó meditar, pues habría sido un sacrilegio y un conflicto con las autoridades eclesiásticas impensable para la época. No obstante no es descabellado pensar que este derribo pudiera haberse iniciado por la parte más alta de la iglesia, desmontando su tejado hasta que llegó la orden de parar. Así, la pregunta sobre si las bóvedas están inacabadas o destruidas sigue siendo un misterio.


Donde si están las nervaduras acabadas es en la cúpula del ábside del altar mayor.
 El altar actual data de los años 50, el original junto con un retablo churrigueresco fueron destruidos durante la guerra civil, cuando la iglesia fue asaltada por milicianos anarquistas. También fue destruida la barandilla de marmol jaspeado que rodeaba el altar y que provenia de un monumento funerario romano hallado ceca de la iglesia en el siglo XVIII.
 Donde se juntan los nervios hay una pieza redonda  que forma la clave de la bóveda y que representa a Cristo Pantocrator.

La clave con imagen del Cristo Pantocrator






Entre los siglos XVII a XIX a la iglesia se la añadieron las dos capillas laterales que tiene ahora y se construyó la casa parroquial al lado, a la vez que el terreno situado detrás de la iglesia y que había albergado el cementerio fue edificado. De tal manera que la iglesia quedo encajonada por tres de sus cuatro lados entre construcciones modernas que desvirtuaban su forma original. También, al igual que la Iglesia de Santa María, su interior fue completamente cubierto con estuco blanco.


Mi Suegro Eusebio Almenar tocando la clave en 1948


En 1948 se decidió eliminar todo el estuco que cubría el interior de la iglesia, dejando al descubierto los sillares, a la vez que se rejuntaron estos con argamasa,  obra que realizó mi suegro, el contratista  D. Eusebio Almenar y de la cual siempre se ha sentido especialmente orgulloso. Observese en la foto las medidas de seguridad de la época:  andamios de maderos atados con cuerdas, ausencia total de arneses, cascos , etc.  

  En 1991 se acometió la última y más completa restauración de la iglesia: Se derribó la antigua casa parroquial, lo que permitió dejar exenta la iglesia y recuperar parte de su aspecto original, se excavó en su interior descubriendo los restos de la iglesia románica antes mencionada y se descubrió una cripta subterránea con restos de enterramientos, así como fragmentos de material funerario romano, cerámica, etc.
Tengo pendiente una entrevista con el párroco para acceder a la cripta, así que un día de estos habrá una entrada sobre ella.
Hasta pronto.

Se ha recuperado  parte del espacio del antiguo cementerio

El arco cegado que unía la iglesia con la casa parroquial.












Una lapida medieval recuperada en el entorno de la cripta.

martes, 4 de febrero de 2014

SAGUNTO Y LOS PIRATAS ( I I ): EL FORTÍN DEL GRAO VELL.

    Continuo en esta entrada la anterior dedicada a la piratería en nuestras costas. Como habíamos comentado, la actividad de los piratas será muy intensa a lo largo de los siglos XVI y XVII, lo que motivo la construcción de una serie de torres de vigilancia a lo largo del litoral mediterráneo. En esta ocasión nos vamos a centrar en una de esas construcciones, la cual ha llegado a nuestros días en bastante buen estado: el fortín del grao vell.
El Grao Vell de Sagunto.
 El Grao vell o puerto viejo es un pequeño asentamiento de pescadores situado en la playa, a pocos kilómetros del actual Puerto de Sagunto. Es una barriada tranquila de apenas una docena de casas, con una iglesia, una escuela que ya no funciona, un bar y las ruinas  del fortín y  de sus dependencias.
Este poblado se asienta sobre el lugar que ocupó el antiguo puerto romano y en el se han localizado muchos restos de esta época.  El puerto romano estuvo en funcionamiento hasta el final de la época visigoda, pero la zona fue usada como embarcadero hasta la construcción del moderno Puerto de Sagunto a finales del siglo XIX.
 Durante el Siglo XVI Se construyó en el lugar una de esas torres de defensa y vigía que mencionábamos antes, (ver primera parte de la entrada),  la cual se reformó ampliamente a finales del XVIII.
Entre 1714 y 1715 las potencias europeas pusieron fin a la guerra de sucesión española mediante la firma de la paz de Utrecht. Este acuerdo reconocía la legitimidad de Felipe V como rey de España, pero al mismo tiempo Inglaterra, obtuvo la posesión de Gibraltar y Menorca, dos territorios españoles que había conquistado durante la guerra. La isla balear sería devuelta en 1802 , no así Gibraltar.
Los Ingleses convertirán sus nuevas colonias de Menorca y Gibraltar en bases de corsarios desde las cuales atacaban los barcos y puertos españoles. Así, en octubre de 1780 se apoderan de dos barcos fondeados en el grao de Sagunto y se los llevan a Mahón. Esto contrarió a dos personajes públicos de gran importancia en el Sagunto de esa época: Juan Verchere Platet y Miguel de Muzquiz.
  Juan Verchere tenía el cargo de "regidor perpetuo de la villa", otorgado por el Rey Felipe V a su tío abuelo, el cual era un rico comerciante venido de Francia que se estableció en Sagunto. Este personaje fue tildado de Nepotista, dictador y defraudador por los saguntinos de la época por concentrar en sus manos y en las de su familia cargos y negocios de todo tipo. Una de estos cargos era el de subdelegado de marina por el cual  era el responsable del tráfico marino y del control de  mercancías que pasaban por el puerto.
El otro personaje arriba mencionado: Don Miguel de Muzquiz, era secretario Real de Hacienda y Guerra entre 1765 y 1785. Este noble de origen navarro, pese a residir en la corte madrileña tenía muchas propiedades y negocios en Sagunto, entre ellos era dueño de todos los hornos, almudines y molinos. Ambos personajes tenían muchos intereses económicos en el pueblo para los cuales la piratería suponía un autentico problema.
De esta manera el 17 de diciembre de 1781 Juan Verchere escribe una petición oficial a la corona a través del ministro Muzquiz solicitando permiso para la reforma de la torre de vigía del grao vell. Reforma que había de ser hecha mediante "La construcción al pie de dicha torre de una batería capaz de tres cañones del calibre de 16 0 12, con su repuesto y cuartel para cinco artilleros y un cabo, para que pueda ser defendida dicha playa de los corsarios enemigos..."
El Secretario de Hacienda y Guerra contestará el 24 de enero de 1781 dando permiso para el inicio de las obras y adjuntando un plano del proyecto.

Plano original de la torre y batería del Grao vell 1781





Estos dos prohombres mantendrán una larga correspondencia a lo largo de este año en la cual la obra queda definitivamente perfilada: la batería se construirá al frente de la torre ya existente y unida a esta, el acceso se hará por dentro de dicha torre y ambos espacios estarán fortificados mediante la construcción de un recinto amurallado o corralón en cuyo interior estarán las dependencias militares y casas de los soldados y cuyo acceso estará protegido por un foso y un puente levadizo construido en su frente.






Frente de la batería con vista del foso y almacenes al fondo



  
Junto al "corralón" o patio de armas y a ambos lados por detrás de la torre hay unos edificios de una sola planta, usados como almacenes para las mercancías del puerto y tambien la aduana. Estos edificios ya existían anteriormente:  los almacenes fueron construidos en 1711 y la aduana en 1778. 
 Casi todas estas construcciones se conservan hoy en día con excepción del foso y del puente levadizo. 

Plano del fortín con el corralón y foso.


 La última carta que se conserva es del 4 de septiembre de 1781. En ella Verchere informa de la conclusión de las obras y del emplazamiento en ella de tres cañones traídos desde el castillo de Denia. En la correspondencia se menciona tambien la construcción del foso, el cual no existe hoy en día, así que cabe suponer que o bien no se acabó o fue rellenado en algún momento. 
Según el presupuesto adjuntado por Verchere la obra tuvo un costo total de sesenta mil setecientos treinta reales de Vellón con diez maravedíes. Sin duda una fortuna para la época, aunque ignoro cuanto sería esta cantidad en euros. Según la información que he podido encontrar, un real de vellón valía 34 maravedíes, un maravedí eran 25 sueldos y un sueldo era el equivalente a una semana de paga de un obrero.





En la actualidad no quedan trazas del foso ni del puente levadizo y la plaza interior o corralón ha sido parcialmente ocupada por casas particulares que se fueron edificando en época moderna. No obstante tanto la torre de vigilancia como la batería están bastante bien conservadas. Los antiguos almacenes y aduanas han corrido una suerte dispar.




  En esta foto vemos la entrada al corralón. a la izquierda se pueden ver los restos del gozne de la puerta del recinto, la cual ya no existe. Al fondo y junto a trasteros  modernos está el pozo del fortín, que originalmente quedaba en el centro del patio pero que en la actualidad, debido al aprovechamiento por los vecinos del espacio para construir casas y garajes se encuentra en un rincón. 







      El acceso a la torre se hacía desde el interior de la plaza, pero hoy en día esta entrada es practicamente inaccesible, ya que el agujero donde estuvo la puerta queda  a unos tres metros del nivel del suelo. Si alguna vez hubo una escalera de obra esta ya no existe, aunque lo más seguro es que se subiera mediante una escala de madera que podía ser retirada desde el interior de la torre. Desde dicho interior, a su vez, se accedía a la batería anexa. No pude entrar,  aunque tampoco sería imposible hacerlo si se usa una buena escalera y se hace un poco de gimnasia. Tengo pendiente una visita al interior, aunque no me cabe duda de que los residentes habrán entrado a menudo.







  La batería tiene en su frente el escudo del rey Carlos IV, bajo cuyo reinado fue edificada. Verchere propuso a la corona que fuese bautizada precisamente como "Batería del Real Carlos" aunque la decisión del Rey fue que se llamara Batería de Murviedro. El escudo está muy deteriorado por culpa de la erosión, ya que no está hecho con el mismo tipo de roca que el resto de la obra: piedra caliza extraída de la montaña del castillo, un material mucho más resistente.




Batería de Doyle, en el Castillo de Sagunto



  Como nota curiosa cabe decir que la batería del Grao Vell está construida en una época muy cercana a cuando fueron construidas muchas de las baterías del castillo de Sagunto, y que para su construcción tambien se empleó el mismo tipo de roca proveniente del castillo. Es por eso que tienen un aspecto tan parecido.








Edificio de la antigua aduana

El edificio de la aduana fue transformado en vivienda y en la actualidad está abandonado y en estado ruinoso. Otras dependencias fueron tambien aprovechadas como viviendas y corrieron distinta suerte. Algunas han sido tan reformadas y reconstruidas que no conservan ningún elemento original a la vista. Otras sin embargo, aun conservan partes originales de las fachadas como dinteles en puertas y ventanas. Seguramente muchas de estas viviendas conservaran más restos en el interior, pero al ser casas particulares no es fácil acceder, (aunque si alguna vez consigo que me inviten prometo hacer fotos.



Almacenes, antigua entrada.





 Los antiguos almacenes en parte siguen conservando su función, al menos los situados en el lado norte. Ahora son usados por particulares para guardar aperos y como garajes aunque algunas de las puertas originales se han cerrado. 
En general el estado del complejo defensivo es bastante  bueno, aunque se halla completamente abandonado. Como casi todo nuestro patrimonio histórico está esperando un buena restauración y puesta e valor y si no se ha derrumbado ha sido más por estar en parte todavía en uso que por el interés que se ha puesto en preservar una parte de nuestra historia. Esperemos que lo conservemos aun muchos años y que alguna vez se tome una iniciativa seria por protegerlo.





Dintel de un almacén con fecha: 1711


Fuentes y bibliografía:
-Lluesma España Josep Antoni, Los Piratas y Sagunto: La defensa del litoral en el camp de Morvedre y la batería del grau vell. Bancaja 2009.
-Gil Piqueras Teresa, Rodríguez Navarro Pablo. La Torre del Grau Vell en la defensa de la costa de Sagunto- Defensive Architecture of the Mediterranean. XV to XVIII centuries / Vol II. Editorial Universitat Politècnica de València, 2015.